¿Creías que todo iba de maravilla, pero de pronto desapareció? La verdad es que no te conviene estar con alguien que hace este tipo de cosas. ¡Mejor supéralo y sal adelante cuando antes!
Si has estado platicando con un chico y de la nada desaparece, seguro te preguntarás qué es lo que está sucediendo. Si no te llama, ni te manda mensajes, ni platica contigo por WhatsApp o Facebook, probablemente tengas muchísimas dudas dentro de ti.
La verdad es que hacer eso es bastante cobarde de su parte, pero eso no significa que no lo vayan a seguir haciendo. Si él desapareció de la faz de la tierra, tenemos los mejores tips para que aprendas a superar esta situación. ¡Deja de lamentarte! ¡Él no lo vale!
Checa esto:
Intenta contactarlo: Si solían hablar todos los días, pero de pronto desapareció, puedes intentar ponerte en contacto con él. No tiene nada de malo, ni se verá raro. Tal vez simplemente estaba esperando una respuesta de tu parte.
No lo acoses: Lo peor que puedes hacer es acosarlo y llamarlo sin parar o dejarle miles de mensajes. Esto podría alejarlo aún más y jamás conocerás las razones de su distancia. Espera un poco más y actúa más tranquilamente. ¡Seguro a ti no te gustaría que te hicieran eso!
Tienes derecho a quejarte: A pesar de que sería una mala idea acosarlo con llamadas infinitas, definitivamente tienes derecho a preguntarle qué es lo que está pasando. No hagas una escena dramática, pero definitivamente dile que no es justo que te trate de esa manera.
No esperes demasiado: La verdad es que no se vale que te deje esperando mil años como si fueras de su propiedad. Si él simplemente ya no contesta, lo mejor que puedes hacer es simplemente seguir con tu vida. Si él es tan inmaduro como para portarse así, en realidad no te pierdes de mucho.
Sal adelante: ¿Estás lista para seguir con tu vida? Salir adelante no significa que te estés dando por vencida, sino que ya aceptaste que no vale la pena esforzarse por alguien que no demuestra interés. Lo más importante es que aceptes que no te conviene seguir intentando estar con un patán que desaparece de la nada. ¡Te esperan cosas mejores!
