La demanda que una familia, apoyada por la American Civil Liberties Union (ACLU), ha interpuesto contra un distrito escolar en Louisiana suena a un caso de otra época, pero es filosamente vigente.
En la escuela Negreet, en Shreveport, el hijastro de Scott Lane se inscribió para cursar el sexto grado. El menor es de religión budista y de ascendencia tailandesa, pero al tratarse de una escuela pública la familia Lane no habría tenido inquietud sobre la fe del niño, que sería sustancialmente distinta a las creencias de la gran mayoría de los habitantes de esa comunidad. La diferencia de credo no debería haber sido problema, pero lo fue.
Según Lane, tan pronto comenzó el año escolar el niño comenzó a padecer problemas estomacales severos y ansiedad. Al principio, Lane y su esposa pensaron que se trataría de un malestar físico pero sus otros hijos les informaron la que sería la verdadera razón: el niño estaba siendo en la escuela acosado por su fe budista, y había sido sometido a intentos de convertirlo al cristianismo.
Además de la presión a la que se sometió al niño, de confirmarse esos alegatos en la escuela Negreet se habría registrado una violación a las leyes que prohíben a las escuelas públicas promover a una religión sobre otras.
En una carta de Lane publicada en el sitio web de la ACLU, se afirma que incluso en los trabajos escolares se ejercía presión al niño. Se cita una pregunta en un ejercicio que aparentemente obligaba a responder con una alusión al ‘Señor’ (Lord, o sea Dios), pero cuando el niño budista no supo la pregunta fue denigrado frente a toda la clase. Y cuando en otra ocasión respondió a una pregunta similar con ‘Señor Buda’ incluso muchos de sus compañeros lo ridiculizaron y se rieron de él abiertamente en la clase. Además, una maestra incluso llegó a afirmar ante el resto de los alumnos que el budismo era estúpido y rechazó la validez de la teoría de la evolución señalando que el mundo fue creado tal y como indica la Biblia hace solo unos pocos miles de años. Por añadidura, imágenes de Jesucristo y versículos de la Biblia cubren muchas de las paredes y, según la demanda, directivos de la escuela distribuyen literatura cristiana entre los alumnos.
En sí, nada hay en contra las creencias cristianas, como tampoco debe haberlo contra las budistas o cualquier otra fe. El punto es que se trata de una escuela pública, donde el apoyo o el rechazo a una religión resulta contra la ley. Pero al parecer, según el relato de Lane, incluso las autoridades del Distrito escolar local de algún modo justificaban esas prácticas por tratarse de una escuela ubicada en un área del país de intensa filiación cristiana. Incluso sugirieron que el niño se convirtiera al cristianismo para poder integrarse mejor y se leyó públicamente en los altavoces de la escuela Negreet una carta donde las autoridades escolares agradecen a los profesores de ese plantel por mantener sus valores religiosos.
Cambiar al niño a otra escuela local del mismo distrito tampoco ayudó, pues la familia Lane teme que en ella también se someta a su hijo a un acoso similar.
Con todo, la Constitución rige, como lo señaló Lane, en todo el país sin distinciones, y por ello es que decidió demandar al distrito escolar Sabine Parish Public Schools por discriminación religiosa ante una corte federal. Además, la demanda pide a los departamentos de Educación y Justicia investigar al sistema de escuelas de Sabine Parish. El proceso está en marcha.




