Tegucigalpa, Honduras.
Tras extraditar a Estados Unidos a dos presuntos narcotraficantes vinculados con los carteles de la droga de México y Colombia, Honduras se dispone a hacer lo mismo con cinco detenidos y busca intensamente en su territorio a otros 11 solicitados por Washington.
La Corte Suprema de Justicia remitió la semana pasada a Estados Unidos los expedientes de nueve presuntos narcos para formalizar su rápida extradición, dijo el portavoz de esa institución, Melvin Duarte.
Informó que el máximo tribunal designará en breve a uno de sus 15 magistrados para enviar a la policía las respectivas órdenes de captura de ellos.
Estados Unidos tiene en su lista de sospechosos de narcotráfico a 19 hondureños, dos de los cuales fueron capturados y extraditados. Una mujer está arrestada en Miami y cinco están presos en celdas blindadas y monitoreadas de la policía en Tegucigalpa, donde aguardan su extradición.
Carlos «El Negro» Lobo fue el primer hondureño enviado a Estados Unidos en mayo. Se declaró inocente ante los jueces locales, pero en una corte federal de Miami dijo ser culpable por narcotráfico. Será sentenciado allá el 9 de noviembre.
El septiembre, las autoridades hondureñas arrestaron al presunto lugarteniente de Lobo, Alexander Suazo, que ha pedido ser remitido a Estados Unidos porque teme por su vida en Honduras.
En dos meses, la policía capturó a cuatro hermanos de la familia Valle, a quien Estados Unidos acusa de ingresar miles de toneladas anuales de cocaína a su territorio. Y en julio, la hermana mayor de los Valle, Digna Azucena, fue detenida en Miami y espera un juicio.
En mayo de 2011, las autoridades capturaron al narcotraficante guatemalteco Mario Ponce Rodríguez, quien fue extraditado a Estados Unidos y ahora purga una condena de 25 años de cárcel.
Con el respaldo estadounidense, Honduras entró este año a una fase crucial en combatir la narcoatividad.
En la víspera, el presidente Juan Orlando Hernández dijo públicamente que «a esos delincuentes se les acabó la fiesta» porque «este país había sido invadido por criminales, los que ahora no tienen espacio para llevar una vida tranquila. y es mejor que se entreguen (a las autoridades) para que nos dejen vivir en paz».
Sostuvo que «el narcotráfico provoca la mayor parte da la violencia en Honduras porque por desgracia estamos en el paso de donde se produce la cocaína en Suramérica y donde su consumo es masivo, en Estados Unidos».
La tasa de homicidios en Honduras es de 79 por cada 100.000 habitantes, cuando la mundial es de apenas 8, según el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma.
El gobernante dijo que desde que asumió el poder en enero pasado puso en marcha «un proceso de depuración policial muy agresivo porque buena parte de los operadores de justicia ha estado permeada por el crimen organizado».
En casi nueve meses, han sido expulsados de las filas policiales más de 1.200 de los 13.000 agentes y el proceso continúa por parte de una comisión especial.
«Por primera vez hay jueces, fiscales, policías y soldados en las cárceles luego de ser enjuiciados y sentenciados», afirmó Hernández sin precisar cantidades.
El presidente sostuvo que «el gobierno ha recuperado el control en algunas zonas en poder de los criminales». Se estima que alrededor del 20% del territorio nacional, de 112.492 kilómetros cuadrados, es controlado por pandilleros y narcotraficantes.
«El narcotráfico ha traído graves problemas a Honduras, un país vulnerable en sus instituciones», afirmó el Comisionado Nacional de Derechos Humanos, Roberto Herrera. «Y el narcotráfico ha introducido un clima generalizado de violencia que se traduce en inseguridad ciudadana»,
El 60% de los 8,6 millones de hondureños vive en la pobreza.
«Honduras aplica una ley desde hace dos años que permite al gobierno apropiarse de los bienes de los narcotraficantes», expresó el jefe de la Oficina Incautadora, Francisco Zavala.
Más de 1.000 millones de dólares en efectivo, residencias, armas decoradas con piedras preciosas y oro, zoológicos y empresas han sido decomisados por el gobierno a narcos en lo que va de este año.
Por su ubicación estratégica entre Sudamérica y Estados Unidos, Honduras se ha convertido en la última década en un paraíso para los narcotraficantes.




