Tegucigalpa, Honduras | QuienOpina.- Honduras conmemora este 30 de mayo el Día del Árbol en un contexto crítico que expone una profunda crisis ambiental nacional, donde la supervivencia de los bosques de Honduras se encuentra bajo una advertencia científica devastadora: su posible desaparición en apenas 71 años si no se frenan la deforestación e incendios forestales.
El escenario fue revelado en la tercera entrega de la serie Estado de País 2026, titulada «Cambio Climático: Bosque y vidas en riesgo», presentada en Tegucigalpa por el Instituto de la Justicia de la Asociación para una Sociedad Más Justa (ASJ), donde se advierte que el país podría perder su cobertura forestal hacia el año 2094 si continúa el ritmo actual de degradación ambiental.
En Honduras, esta fecha cívica fue establecida en 1926 mediante el Decreto Ejecutivo N.° 85, con el objetivo de exaltar el pino como árbol nacional y promover la conservación ecológica. Sin embargo, casi un siglo después, el panorama contrasta con la intención original: el país enfrenta una emergencia silenciosa que compromete la vida de sus ecosistemas.
El informe señala que la principal amenaza ambiental en 2025 fue la explotación ilegal de recursos naturales, con 527 denuncias registradas, una cifra ocho veces superior a las vinculadas a contaminación de aire, agua o suelo. Este dato posiciona al delito ambiental como uno de los más críticos del país, impulsado por redes de extracción ilícita y débil control institucional.
A esta problemática se suma la fragilidad del sistema judicial ambiental. En 2025, la Fiscalía Especial del Medio Ambiente recibió apenas 11.8 millones de lempiras, equivalente al 0.4% del presupuesto del Ministerio Público, lo que limita severamente su capacidad operativa para investigar y sancionar delitos contra la naturaleza.
El informe también revela una crisis humanitaria paralela: en la última década, 111 defensores del ambiente han sido asesinados en Honduras, y el 92% de los casos permanece en impunidad. Esta realidad refleja una alarmante falta de protección estatal hacia quienes defienden los recursos naturales en primera línea.
Expertos advierten que la combinación de cambio climático, débil institucionalidad y criminalidad ambiental está acelerando un colapso ecológico que podría impactar directamente la economía, la seguridad alimentaria y la estabilidad social del país.
En este Día del Árbol, el llamado es urgente: transformar la conmemoración en acción real, fortalecer las políticas de conservación, aumentar el presupuesto ambiental y garantizar justicia para los defensores del territorio. Redacción Ruth Corrales.


