Tegucigalpa, Honduras.
Unos 1.057 agentes de la Policía Nacional de Honduras han sido destituidos en el último año y otros 247 se retiraron de manera voluntaria, como parte de un proceso de depuración de la institución iniciado en 2011, informó hoy el ministro hondureño de Seguridad, Arturo Corrales.
Del total de destituidos, la mayoría de la escala básica, 276 policías no aprobaron las pruebas de confianza, que incluyen el polígrafo, la de toxicología y la de psicométrica, precisó Corrales, en rueda de prensa.
Agregó que otros 700 agentes fueron destituidos por abandonar el cargo; 30 por cometer faltas graves, no precisadas, y 51 por no cumplir con sus obligaciones.
El funcionario anunció también que 247 policías se retiraron voluntariamente de la institución, mientras que otros 12 fueron dados de baja tras reportar incapacidad médica permanente.
Las autoridades hondureñas estiman en 2.000 el número de policías destituidos al cierre de 2014.
La depuración de la Policía hondureña se inició en noviembre de 2011 tras el asesinato de dos jóvenes universitarios, uno de ellos hijo de la rectora de la estatal Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah), Julieta Castellanos.
Desde hace años la Policía Nacional ha sido vinculada al tráfico de drogas, el robo de vehículos y violaciones a los derechos humanos, incluidos asesinatos, entre otros delitos.
La violencia en Honduras causa a diario, en promedio, 15 muertos, lo que hace figurar al país centroamericano como uno de los más violentos del mundo.




