«Aquí reposan los restos de un ser que poseyó la belleza sin la vanidad, la fuerza sin la insolencia, el valor sin la ferocidad y todas las virtudes de un hombre sin sus vicios». Estas fueron las palabras que dedicó Lord Byron a Botswain, su perro fallecido. Y son las que también valdrían perfectamente para Kye, un perro policía que tuvo un funeral digno de un héroe. Y lo tuvo porque lo fue. Kye murió cumpliendo con su deber.
Por eso este pastor belga de tres años de edad fue enterrado con todos los honores en la ciudad de Oklahoma. Más de 1.000 personas y docenas de agentes caninos acudieron al sepelio, celebrado el pasado 28 de agosto. Una bandera de Estados Unidos cubrió su féretro -un honor reservado a muy pocos humanos- y una salva de 21 disparos culminó la ceremonia.




