¿La virtud contra el mal? No precisamente, pero un grupo de monjas de un convento en el área metropolitana de Chicago se han tomado en serio su lucha contra sus peculiares vecinos.
De acuerdo al relato de la televisora NBC, las Hermanas Misioneras de San Carlos Borromeo, cuyo convento se ubica en Stone Park, Illinois, han demandado al Club Allure –que colinda con la casa religiosa- por haber roto las normas estatales que prohíben que centros de entretenimiento para adultos sean establecidos a menos de 1,000 pies de escuelas o lugares de culto. Y resulta que el Club Allure consiste, según el sitio web de ese local, en un espacio de 18,000 pies cuadrados con lo último en entretenimiento para adultos, presumiblemente chicas desinhibidas que realizan excitantes acrobacias y tienen cierta proclividad por quitarse la ropa.
Las monjas alegan que el Allure no solo fue abierto contra le ley sino que además ha creado perturbaciones en el área, llenándola, según indicó la NBC, de violencia callejera, basura, borrachos y hasta jeringuillas y condones usados.
En su demanda las monjas dicen que Allure representa todo lo contrario a lo que ellas creen y afirman que luchan por un vecindario seguro y saludable. E incluso afirman que las autoridades de Stone Park no solo concedieron el permiso a Allure de modo irregular, sino que lo hicieron luego de que esa municipalidad y el centro nocturno negociaron una demanda anterior del segundo que acusaba que originalmente el permiso les había sido negado como represalia porque Allure no quiso pagar una extorsión supuestamente perpetrada por un funcionario.
El abogado de Allure rechazó esas alegaciones, que consideró infundadas. Indicó que sólo se ha registrado un reporte de policía relacionado al club en sus 11 meses de operación y que no hay evidencia de que el centro nocturno perturbe la zona donde se ubica.
Las monjas con el apoyo de otros vecinos están firmes en su demanda y el pasado miércoles incluso realizaron una marcha de protesta en contra de Allure. Según el periódico ‘Chicago Tribune’, el propietario del centro nocturno dijo que su local es mucho más que un ‘club para caballeros’, se dijo católico no practicante y consideró que la razón de su diferendo con sus vecinas del convento es meramente ideológica. El abogado del club incluso dijo a NBC que muchas de las chicas que trabajan allí también son católicas.
Al parecer, las autoridades de Stone Oak consideran que la prohibición estatal de abrir centros de entretenimiento para adultos a menos de 1,000 pies de una escuela o lugar de culto es inconstitucional, pues en el caso de su localidad la norma implica que todo el municipio, que es muy pequeño, quedaría dentro de esa zona de no tolerancia. Además se justifican en que fallos anteriores basados en la Primera Enmienda que ampararían a esta clase de establecimientos.
Pero las monjas no aceptan esa interpretación y, al parecer, llevarán su demanda hasta el final. Es de suponer que esto es para ellas como una cruzada.
Así, parece que, como en el Viejo Oeste, no habría lugar para los dos vecinos en el mismo pueblo.




