Resulta que al no chupes no choques, ahora se le suma una nueva advertencia. En casa ya las bauticé: Las 3 Ch.
Es archisabido que el alcohol tiene un efecto liberador. Relaja, desinhibe, recrea. No hay nada nuevo bajo el sol al respecto. Sin embargo, las jovencitas en algún momento dieron un pasito más. Parezco una vieja con el dedito de la denuncia, pero no. Soy joven y este tema desafió hasta mi cabecita moderna.
Que chupe y choque es una realidad que me aterra. Y no hay manera real de aliviar este miedo. Es recordarles una y otra vez lo lejos que puede llevarlos el alcohol y lo frágil de la vida humana. Dicen que poco a poco me iré acostumbrando a sobrellevar esta inquietante realidad. ¿Ven? Esta es la otra etapa de la maternidad, los temores que acechan cuando los hijos salen del nido.
Pero hay una de las ch, que si bien está muy por atrás en términos de preocupación, no pienso asimilar.
Hoy las chicas chupan y chapan (besan). Chapar como sinónimo de apretar o besar según la generación de la que provengas. Todo bien. Entiendo la edad hormonal, pero eso de que chapen con cualquiera que se les cruce llama la atención ayer, hoy y ¡mañana!
Paso a contarles cómo fue que me interiorice con este tema. Sábado por la madrugada. Vuelta del antro. Yo al volante pero con oído de jabalí.
Chica 1: ¡No puedo creer que te lo besaste! ¿Cómo lo hiciste?
Chica 2: ¡No see! Se dio. ¿Y tú? ¿Te besaste a alguien?
¡OMG! Si desmenuzamos este minúsculo intercambio informativo llegamos a las siguientes conclusiones. Hoy se besa casi por azar. Casi que no hay una selección previa. Es más bien estar en el lugar indicado en el momento justo. O sea, es tener suerte. ¡Y de la buena!
Las chicas lo viven sin señales de vergüenza o pudor, sino más bien con orgullo, como si hubiera algún mérito intrínseco en la acción en sí misma, como si el chico fuera un trofeo para atesorar en una repisa, una referencia para el curriculum vitae.
No estoy diciendo que los chicos sean las pobres víctimas de estas enloquecidas hormonas femeninas, pero hay algo en los roles que me hace ruido. ¡Qué quieren que les diga! ¡Y eso que soy bastante feminista! A ver, hay algunas máximas que son básicas. Es clave que al chico le cueste. ¿A donde quedó el juego de la conquista, el esfuerzo, la adrenalina de la atracción? Parece que en el esfuerzo por contrarrestar la histeria femenina, nos fuimos del otro lado!
Claramente en esta liberación hay mucha responsabilidad del alcohol. Las chicas hoy tomas más que antes, y lo que es peor, antes que antes.
Lo mejor es cuando hablamos de este tema con amigos, y los hombres empiezan: ¡Qué injusto. Nací en la época equivocada. Qué fácil hubiera sido en los tiempos de hoy! Y es tal cual.
Entonces a mi clásico speech ahora agregué el capítulo éste. Porque quiero que crezca esperando algún tipo de sentimiento de cualquier relación.
Tengo una frase perturbadoramente realista. Le digo lisa y llanamente: Si vas a besarte con cualquiera, no te arrepientas mañana si desaparece porque nunca estuvo.
Por lo menos para ir domesticándole el orgullo y amor propio. Algo que estoy viendo que ya ni cuenta.




