Todo parece indicar que no somos pocos los que vamos por la vida de espaldas a la realidad, a la historia y a la geografía. Un reciente estudio llevado a cabo por la agencia Ipsos Mori en catorce capitales de países desarrollados del mundo arroja consideraciones verdaderamente alarmantes.
Conducido a base de preguntas como la tasa de partos de madres adolescentes o la cantidad de inmigrantes con los que se convive, las respuestas ayudaron a establecer un índice sobre el nivel de ignorancia de la población de cada uno de los países encuestados, siempre sobre tópicos locales.
Fue aquí donde los resultados revelaron que Estados Unidos se encuentra en el segundo puesto en ese ranking de la ignorancia, solamente por detrás de Italia.
De acuerdo con un reporte detallado del diario MIC, estos análisis ayudaron a que los especialistas cayeran en cuenta de que muchos de los nacionales poseen «una comprensión sesgada» sobre cómo funcionan sus sociedades.
Por ejemplo, los ingleses estimaron que un 16% de las niñas de 15 a 19 años se enfrentan a la maternidad, cuando la cifra justa es solo del 3%. Por otra parte, los mismos británicos fijaron en 21% la cantidad de musulmanes practicantes, cuando la cifra real es únicamente de un 5%.
Sin embargo, los norteamericanos parecen estar más desconectados de su realidad. A la pregunta sobre partos de madres adolescentes, estos fijaron la tasa en un 24%, siendo esta realmente de 3%; mientras consideraban que un 32% de la población es inmigrante (el real es de 13%), que los musulmanes en territorio nacional alcanzan a cifra de un 15% (cuando en realidad es 1%) y que quienes se encuentran en paro y no buscan empleo llegan a un 32%, cuando ciertamente es solo del 6%.
Por otra parte, los norteamericanos estiman que un 56% de la población profesa el cristianismo, pero se equivocan en 22 puntos, pues la tasa actual llega hasta el 78%.
Entrevistado por el diario británico The Guardian, Bobby Duffy, Director Gerente de Ipsos Mori, declaró que “estas percepciones erróneas evidencian cuestiones a la hora de concebir el debate público y la formulación de políticas. Por ejemplo, las prioridades públicas pudieran ser diferentes si tuviéramos una visión más clara de la magnitud de la inmigración y de la incidencia real de las madres adolescentes.”
Estos malentendidos en la percepción de la gente sobre sus asuntos se vuelven preocupantes toda vez que sirven de basamento de cara a los procesos electorales para que cifras considerables de votantes apoyen al candidato que incide en el tema que ellos erróneamente consideran medular.
El otro peligro, puntualiza Duffy, es la malicia con la que los políticos reaccionan, habida cuenta de la desinformación generalizada de los votantes.
De esta manera, y a partir de otros tipos de preguntas, ha sido establecida esta clasificación en la que Italia ocupa el primer lugar en ignorancia y Suecia el último.
Basten estos dos nombres para hacernos una idea de por qué la ciudadanía sueca confía en sus políticos y por qué Italia, escándalo tras escándalo, ha hecho que sus hijos se desentiendan de los asuntos domésticos de envergadura.
En cuanto a la singularización de cada caso, relata The Guardian, Australia destaca en que sus habitantes consideran que la tasa de homicidios está en alarmante ascenso, los surcoreanos piensan que su esperanza de vida es de 89 años –en realidad es de 80—y los españoles no tienen real conciencia de que su tasa de desempleo juvenil alcanza la estratosférica cifra de 56%.
Como destaca MIC, “si la democracia depende de un cuerpo político informado y comprometido, los estadounidenses tienen un largo camino por recorrer en cuanto a cumplir con su parte del contrato social que subyace en este experimento americano.”




