Es hoy famosa por haber creado una tienda de ropa en internet que vende anualmente $100 millones cuando pocos años antes se encontraba prácticamente en la indigencia. Es también un icono de superación personal, de apertura de mente y, desde luego, de estilo, en su forma muy particular. Y su camino, en realidad, apenas acaba de comenzar.
Sophia Amoruso tiene 30 años y es la presidenta de NastyGal.com, una tienda en internet que vende ropa de diseños atrevidos, distintivos, que hacen voltear la mirada, para las jóvenes ‘millennials’, de las que en gran medida Amoruso es una representante singular. A ella misma, si bien ha incursionado de modo exitoso y fulminante en el sistema capitalista y corporativo, se le pueden aplicar calificativos o conceptos como antisolemne (o con una solemnidad muy particular), osada, contestataria, decidida a mantener la originalidad.
Es ya común comentar que Amoruso, antes de los 20 años, sobrevivía buscando comida en basureros, fue arrestada por robar en tiendas y en general podría decirse que se encontraba en condición de vagabunda para, unos años después, descubrir su talento para las ventas y la mercadotecnia, comenzar ella sola en eBay un micronegocio de venta de ropa entre ‘vintage’ y segundamano, salir de allí peleada por supuestamente inflar precios y crear su propio website hasta lograr atraer inversionistas millonarios que le apoyaron para colocar a NastyGal.com, cuyo nombre Amoruso le compró a un portal porno, en el cielo de la moda y las ventas en línea.
Pero, aunque habita ya en las grandes ligas corporativas, de la moda y del deseo de transformación propio de la atribulada generación de los ‘Millenials’, no por ello ha abandonado el espíritu provocador. Por ejemplo, narra la ‘New York Magazine’, cuando alguien en Twitter le cuestionó a Amoruso el uso de #GIRLBOSS (el título de su reciente libro de tipo autobiográfico-manifiesto-superación personal) por considerar que las mujeres adultas no deberían referirse a sí mismas como ‘Girls’, ella le respondió mordazmente si entonces no le parecía mejor los tags #BROADBOSS o #MATRONBOSS. Al mismo tiempo, según le contó Amoruso a ‘The Washington Post’, su revista favorita es ‘Harvard Business Review’.
Ella está indiscutiblemente decidida a ser la «jefa», sin por ello perder su actitud ‘girly’ Y a ese mismo periódico le contó que la inspiración del nombre de su libro vino de una película japonesa de los años 70 titulada ‘Girls Boss Guerilla’ que ella considera “una película de venganza femenina” y del tipo de estilo “del que Tarantino robó”. En el nombre de su empresa figura la palabra ‘Nasty’ pero estirando ese término al máximo con gran picardía para incluir en ella lo bello y lo exquisito, lo retador y lo peligroso, algo que coincide con la moda que comercializa. Esa heterogeneidad es, justamente, lo que da una personalidad muy peculiar a Amoruso.
Su empresa tiene hoy 350 personas, vende $100 millones al año y según diversas fuentes prevé ampliar su negocio pronto para incluir más productos e incluso abrir tiendas físicas, empezando quizá por su ciudad, Los Ángeles. Pero detrás de esa historia, un camino recorrido por muchos otros exitosos empresarios de internet, hay algo muy personal y único, como una noción que le viene de sus duros tiempos en la indigencia, algo que señala a la caducidad, la fragilidad de todo y que invita por ello a vivir con intensidad el hoy y a extraer de esa vivencia intensa su permanencia y su resistencia.
Quizá por ello en sus oficinas corporativas se permite que empleados, y es de suponer que visitas, lleven a sus perros, aunque solo de tamaño pequeño, cuenta ‘New York Magazine’, pues esos mejores amigos son en muchos casos demasiado cercanos y fieles para dejarlos, así sea en casa mientras se va a trabajar. Quizá por ello sus colecciones de ropas juegan con estilos clásicos atravesados con diseños que evocan lo infantil, lo ‘Girly’, vestidos ligeros y sexys que mentes de otras épocas confundirían con ropa interior, ponchos de sureña inspiración o pequeños shorts que recuperan y exaltan los agujeros y los desgarres que comenzaron a hacer furor antes de que Amoruso naciera.
Una mezcla diferente de sensualidad y de poder. Y también, todo puede tener que ver, por qué no, con algunos de los puntos que, en su libro, ella destaca de su resumé, de acuerdo a ‘New York Magazine’: haber sido diagnosticada con Trastorno por Déficit de Atención, haber desertado de la escuela, haber robado en tiendas y, a la larga, convertirse en CEO. La multiplicidad y la construcción creciente de sí misma es sin duda uno de los atributos de Amoruso.
Además, hay una peculiar sabiduría crítica en la trayectoria de esta joven empresaria. La tuvo cuando lograba identificar y transformar ropa desechada o de segunda mano en codiciadas prendas bien vendidas en la web. La mostró cuando, según se reseña en ‘New York Magazine’, ella cuenta que sus años adolescentes y veinteañeros fueron una especie de carrera por tener un trabajo, por obtener ingresos. Y si bien esos trabajos eran poco edificantes y mal pagados todas esas experiencias le formaron el carácter y afilaron sus instintos, algo que ha aplicado singularmente en NastyGal.com.
Más allá de su glamour y los estereotipos, la de Amoruso es una historia de superación basada en el trabajo. Por ello, el mejor consejo que pudo dar a los jóvenes que recién se gradúan, al cierre de su entrevista con ‘The Washington Post’, es conseguirse un empleo y comenzar su andar.
Sea como sea, las anécdotas e historias sobre Amoruso dan la impresión de que ella puede, en cualquier momento, dar un giro radical y emprender camino en dirección contraria, quizá contradiciendo su anterior trayectoria o quizá sublimándola en un camino insospechado. Así lo ha hecho antes y podría hacerlo de nuevo. Al parecer es una virtud, y un misterio.




