Existen numerosos estudios médicos que sugieren que el cannabis, una de las drogas más consumidas en el mundo, puede tener efectos positivos en el tratamiento de ciertas enfermedades, tales como las dolencias neurológicas o el glaucoma.
Por este motivo, California, al suroeste de los Estados Unidos, legalizó la marihuana para uso medicinal en 1996. Desde entonces han ido surgiendo multitud de dispensarios; sólo en la ciudad de Los Ángeles llegaron a superar el millar.
Las autoridades municipales, preocupadas por el riesgo para la salud pública, aprobaron una norma, conocida como Proposición D, que limita el número máximo de estos establecimientos y determina los impuestos que deben pagar.
Pero la ley dejó un vacío legal: no indica nada sobre la venta directa de los cultivadores a los consumidores, sin pasar por los dispensarios.
Por eso, en un suburbio al este de la ciudad llamado Boyle Heights ha surgido el primer mercadillo de marihuana de la ciudad, el California Heritage Market, en el que los granjeros comercializan las plantas que cosechan y sus derivados.
Su organizadora, Paizley Bradbury, sostiene que cumplen escrupulosamente con la normativa, puesto que nadie puede comprar sin acreditar su uso sanitario, y quepretenden que haya una edición cada fin de semana.

