Durante el clínic celebrado como parte del evento, Woods fue preguntado por el estado actual de su juego. Su respuesta fue tan breve como llamativa: «Puedo pegar prácticamente cualquier golpe». Una afirmación especialmente significativa después de los numerosos problemas físicos que han marcado los últimos años de su carrera y del nuevo paréntesis que abrió el accidente sufrido el pasado mes de marzo.
Eso sí, por ahora no existe confirmación alguna de que Tiger esté preparando su regreso a la competición. El estadounidense, que ya tiene 50 años, no disputa un torneo oficial desde 2024. Su última aparición en un major fue en el Open Championship de Royal Troon, en julio de aquel año, donde no consiguió superar el corte. Posteriormente sufrió una rotura del tendón de Aquiles en marzo de 2025 y volvió a pasar por el quirófano para someterse a una intervención en la espalda en octubre.
Su reaparición se produce casi seis meses después del accidente sufrido el 27 de marzo en Florida, cuando el Land Rover que conducía terminó volcando. El episodio derivó en un procedimiento judicial que quedó resuelto a comienzos de este mes después de que Woods no impugnara un cargo de conducción temeraria. Como parte del acuerdo, aceptó una suspensión de cinco años de su permiso de conducir y una multa de 1.000 dólares.
Después del accidente, Tiger anunció que se apartaría durante un tiempo para recibir tratamiento y centrarse en su salud. Desde entonces apenas se le había visto relacionado públicamente con el golf. Por eso, las imágenes de Liberty National tienen un significado especial: todavía es demasiado pronto para hablar de regreso, pero Tiger Woods vuelve a pegar bolas, vuelve a dibujar golpes y, según sus propias palabras, siente que puede pegar prácticamente cualquiera. Con información de ten-golf.com



