Tegucigalpa, Honduras.
El carbón natural es uno de los ingredientes a utilizar para la fabricación del abono orgánico. A la par del abono orgánico, un productor agriciola de la zona central nos cuenta que desde entonces al desyerbar su finca ya no la limpia por completo, procurando dejar los restos apodados para que sirvan también de mantillo para las plantas, lo que según él le ha proveído excelente resultados, tanto en el volumen de su producción como en la calidad de su café.
Al consultarle del porqué decidió venirse de los Estados Unidos para invertir en su país natal, de forma franca, nos respondió que su amor al café inculcado por sus padres fue la causa principal de su retorno, ya que es un producto patrimonio nacional que le transfiere muchas divisas y desarrollo a Honduras.
“Realmente me siento orgulloso de estar trabajando en este proyecto orgánico”, expresó el entrevistado, “no solo porque le devuelvo a la madre naturaleza lo que ella misma me proporciona y equilibro el ecosistema, sino porque me ha mejorado el volumen de mi producción y la calidad del café conocido en el mercado como “Café don Bigote” que ahora se cotiza con excelentes precios y por consecuencia con mejores resultados”, reveló.
Tomás Antonio Ramírez Marcia nació un 21 de diciembre de 1966, en San Jerónimo, Comayagua, es el mayor de siete hermanos, hijo de don Antonio Ramírez y de Amalia Marcia, ya fallecidos, es casado y padre de dos hijos ya mayores, con ciudadanía norteamericana, desde muy joven decidió emigrar hacia los Estados Unidos, donde obtuvo su residencia permanente, pero su amor al café y a la tierra que lo vio nacer decide retornar a Honduras después de muchos años en el extranjero para emprender un nuevo reto con su finca a la que llamó “Loma Verde”, y así cultivar un excelente café con las condiciones climáticas y geográficas precisas, logrando que su producto sea uno de los más cotizados de la zona conocido como “Café don Bigote” un aromático que le apuesta al bienestar y desarrollo del país.




