Venía de regreso de la oficina local de empleo cuando compró un billete de Euro Millions. Llevaba la mitad de su vida adulta en el paro y la otra mitad sosteniéndose con el salario mínimo. Unos días después la vida de Margaret Loughrey daría un vuelco de 360 grados.
27 millones de libras esterlinas (más de 45 millones de dólares) fue el premio que Loughrey ganó, un récord para Irlanda del Norte, donde esta mujer de 48 años nació y reside desde siempre.
Pero con la buena noticia y el cambio radical para su economía y su vida, vinieron también algunos contratiempos. Mientras unos intrusos destrozaban sin razón aparente las ventanas de su casa en Strabane, en el oeste del país, un altercado en el que ella se vio envuelta en un pub (bar) local hizo que su familia cursara una denuncia policial y apelara a los servicios sociales para que fuera recluida en un centro de atención a enfermos psiquiátricos.
Pues resulta que durante las tres semanas en que estuvo recluida, y tras la apelación que su abogado tramitó, esta irlandesa tuvo tiempo para reflexionar y hacer planes con el dinero ganado.
«Herida y angustiada» por la acusación que se le hizo, tras salir del Gransha Hospital, de la localidad de Derry, al noreste de Strabane, la mujer decidió hablar públicamente sobre su situación porque quería disipar las percepciones locales y los rumores acerca de su condición, por lo cual desmintió que ella fuera un peligro para sí misma y para los demás, como habían declarado algunos de sus familiares. «Me alegro de que todo esto haya terminado”, confesó.
Sobre su supuesto desequilibrio mental, Loughrey le preguntó a The Irish Daily Star: «Si ese fuera el caso, ¿por qué no existe ningún registro de mi tratamiento por alguna enfermedad mental, si es que he estado sufriendo durante los últimos 30 años? ¿Por qué ahora?»
Ahora el país y los medios de prensa no salen de su asombro. Loughrey ha decidido donar más del 90% de su fortuna a la ayuda de personas empobrecidas y a otros asuntos de interés comunitario.
«Todo lo que haré será cambiar muchas vidas para bien y hacer feliz a un montón de gente, no sólo a mí».
El pasado 21 de julio, un reporte de la BBC inglesa ya daba cuenta de la compra por parte de Loughrey del antiguo molino Herdman’s Mill, emplazado en la localidad de Sion Mills, al sur de Strabane. Se trataría de un sitio fundado hace 170 años que en su momento tuvo más de mil trabajadores y que dentro de unos años podría ser utilizado para el comercio y el turismo, además de emplear a una cifra considerable de personas.
De acuerdo con The Belfast Telegraph, Margaret Loughrey ya se ha desprendido de unos 13,5 millones de libras esterlinas en donaciones a entidades caritativas. «Tan pronto como gané el dinero, dije que todo sería para el bien de la ciudad”, afirmó.
Esta mujer que hasta hace muy poco sobrevivía con 58 libras esterlinas a la semana (algo menos de 100 dólares), aseguró que la circunstancia de su vida anterior al premio determinó su decisión de ayudar a la gente.
Una de sus ideas es donar una cifra considerable para que su ciudad natal, Strabane, se haga una renovación, según sus propias palabras, y para mejorar las condiciones de vida de sus vecinos.
«Hay mucho talento aquí en el área de Strabane; a la gente solo hay que darle la oportunidad. Toda persona tiene derecho a trabajar para ganarse la vida, para mantener a sus familias, para comprar su propia casa, para dirigir su propio negocio. A las personas sólo hay que darles oportunidades», aseguró.
“Yo sé lo que es no tener nada”, declaró categórica. “¿Cómo voy a extrañar ser rica si nunca lo he sido?”




