No es nueva la polémica en torno a Michael Grimm, congresista republicano por Nueva York, pero en esta ocasión sus problemas han escalado al ámbito judicial de modo formal, lo que podría tener importantes consecuencias.
De acuerdo a la agencia AP, Grimm enfrenta cargos criminales y ha sido sometido a investigación por el FBI y el Departamento de Justicia.
Según la cadena CNN, se le acusa de haber ocultado cerca de $1 millón en ventas y salarios en el restaurante ‘Healthalicious’ de Manhattan que operó hace algunos años, antes de ser electo a la Cámara de Representantes.
Grimm habría, según indica la acusación, recibido pagos de clientes en efectivo para que no quedara constancia de ese ingreso, también habría pagado en efectivo y sin registro a empleados y no reportado ganancias con el objetivo de evadir al fisco e incrementar sus beneficios personales.
Los cargos son amplios: fraude postal, presentación de declaraciones de impuestos falsas y hasta contratación de extranjeros no autorizados. Además, mucho de los pagos hechos a estos trabajadores no fue reportado a las autoridades fiscales y no se pagaron a cabalidad los impuestos sobre nómina correspondientes. Según el periódico ‘The New York Times’ Grimm además mintió en una declaración jurada sobre este asunto en 2013, cuando ya era congresista.
Él se declaró no culpable ante una corte y salió de allí tras aportar una fianza de $400,000, garantizada con una casa que tiene en Staten Island, indicó CNN.
Grimm ha sido objeto de críticas y acusaciones en torno a un supuesto financiamiento irregular de su campaña e incluso llegó a amenazar a un reportero con lanzarlo de un balcón cuando le preguntó sobre la investigación del FBI al respecto. En este contexto, una amistad y donante de Grimm fue acusada de dar contribuciones irregulares a su campaña electoral, aunque Grimm ha negado haber sabido de ello. La investigación federal en esta materia continúa.
Tras la imposición formal de cargos en el caso del restaurante, Grimm abandonó su posición en el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, indicando que se mantendrá así hasta que se resuelvan sus asuntos legales. Sin embargo, no ha renunciado a su puesto como representante federal y hasta el momento parece firme en su intención de buscar la reelección en noviembre.
Grimm, de 44 años, un exmarine y exoficial del FBI, fue electo al Congreso en 2010 y reelecto en 2012. Operó el restaurante en cuestión entre 2007 y 2010, y era dueño del 45% de ese negocio. Ahora alega –según indica CNN- que todo es un ataque para acabar con su carrera política y que saldrá limpio de esas acusaciones.
Y aunque es posible que algunos quieran arrojar su carrera política por un balcón, lo cierto es que las autoridades han presentado cargos con base en evidencia en relación al caso del restaurante operado por Grimm y tocará ahora a una corte decidir sobre la materia.
Ciertamente, los votantes podrían también decidir arrojar su voto muy lejos de Grimm en las elecciones de noviembre.




