El Legislativo coloca las reformas electorales entre sus prioridades de 2026. Una mesa multipartidaria deberá articular propuestas sobre segunda vuelta, JRV, financiamiento político, tecnología electoral antes de llevar los cambios decisivos al pleno.
Tegucigalpa, Honduras | QuienOpina.Com – El Congreso Nacional entra en una etapa decisiva para intentar transformar las reglas electorales de Honduras antes de los comicios de 2029, con una ruta que contempla instalar desde el próximo 21 de octubre una mesa técnica multipartidaria encargada de integrar distintas propuestas de reforma.
El secretario del Legislativo, Carlos Ledezma, informó que la prioridad es lograr que las reformas que requieran modificación constitucional sean aprobadas durante 2026, de manera que puedan ser ratificadas posteriormente conforme al procedimiento establecido en la Constitución.
Octubre coloca reloj político al Congreso
La discusión no parte de cero. La Comisión de Asuntos Electorales, presidida por el diputado Antonio Rivera Callejas, ya ha recibido iniciativas dirigidas a modificar el sistema electoral hondureño. El propio Congreso confirmó en julio que propuestas elaboradas por exautoridades electorales fueron remitidas a esa comisión para análisis.
De acuerdo con la información disponible, entre los asuntos bajo análisis figuran la segunda vuelta electoral, la ciudadanización de las Juntas Receptoras de Votos (JRV), modificaciones al financiamiento de campañas, ajustes a la transmisión preliminar de resultados, además de mecanismos orientados a fortalecer el sistema informático electoral.
Son asuntos con efectos directos sobre la manera en que Honduras organiza, administra, fiscaliza posteriormente reconoce los resultados de sus elecciones.
Los 86 votos serán la prueba del consenso
El verdadero desafío estará en el hemiciclo.
Las reformas que impliquen modificar la Constitución necesitan el respaldo de dos tercios de la totalidad de diputados. Con un Congreso integrado por 128 legisladores, ese umbral corresponde a 86 votos.
El artículo 373 de la Constitución establece además que una reforma constitucional debe ser ratificada por la subsiguiente legislatura ordinaria con igual número de votos antes de entrar en vigencia.
Ese requisito convierte el proceso electoral en una prueba de negociación entre bancadas. Ninguna fuerza política puede construir por sí sola las mayorías necesarias para los cambios constitucionales contemplados dentro del debate.
Ledezma ha planteado precisamente que la voluntad de las demás bancadas será determinante para alcanzar los consensos requeridos.
¿Qué podría cambiar para el votante hondureño?
El alcance dependerá de cuáles propuestas consigan respaldo legislativo.
La discusión sobre las JRV toca directamente la integración de las mesas donde se recibe el voto. La revisión del sistema de transmisión apunta a uno de los componentes tecnológicos más sensibles de una elección. La discusión sobre financiamiento aborda las reglas bajo las cuales se sostienen las campañas.
La segunda vuelta, por su parte, implicaría una modificación de mayor profundidad institucional si finalmente es aprobada dentro de los límites establecidos por el orden constitucional.
Por ahora, estas materias deben entenderse como propuestas bajo discusión, no como reformas aprobadas.
El Congreso ya había convocado durante 2026 al Consejo Nacional Electoral a trabajar sobre cambios para el proceso de 2029, señal de que la reforma electoral se ha mantenido dentro de la agenda legislativa durante varios meses.
El 21 de octubre aparece ahora como una fecha clave dentro de esa ruta. A partir de entonces, la discusión deberá demostrar si el discurso de reforma puede traducirse en acuerdos verificables, textos concretos, votos suficientes dentro del Congreso Nacional. —Redacción Bruce Villatoro CEO QuienOpina.Com



