Tegucigalpa, Honduras | QuienOpina.Com – Las remesas continúan siendo un respaldo fundamental para miles de familias hondureñas. De acuerdo con datos del Banco Central de Honduras (BCH) citados por la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), alrededor de 670,000 hogares reciben dinero enviado desde el extranjero.
El impacto económico es significativo: para el 45 % de estos hogares, las remesas representan su principal fuente de ingresos, mientras que 62 % las recibe mensualmente, evidenciando la dependencia que existe de estos recursos para cubrir las necesidades familiares.
Francisco Morazán y Cortés concentran importantes flujos
Los departamentos de Francisco Morazán y Cortés aparecen entre los territorios con mayor recepción de remesas ordinarias, con montos que oscilan entre 377 y 512 millones de dólares.
La ASJ señala que el dinero enviado desde el exterior no se concentra únicamente en comunidades rurales con altos niveles de migración, sino que también tiene un peso importante en las principales ciudades del país.
La mayor parte del dinero se utiliza para consumo
Uno de los principales hallazgos del análisis es el destino que las familias dan a estos recursos.
El 80 % de las remesas se utiliza para gastos de consumo, mientras que solamente 4 % se destina al ahorro y 3 % a inversiones.
La distribución refleja que, para una gran cantidad de hogares, las remesas funcionan principalmente como un mecanismo para cubrir alimentación, vivienda, servicios y otras necesidades cotidianas, en lugar de convertirse en capital para impulsar emprendimientos o actividades productivas.
Madres reciben la mayor parte de las remesas
En cuanto a los principales receptores dentro de las familias, las madres representan el 40 %, seguidas por los hermanos con 18 %.
Por su parte, los hijos y padres concentran cada uno el 11 %, mientras que los cónyuges representan el 7 %.
Estos datos muestran el importante papel que cumplen las remesas en la economía familiar y en el sostenimiento de los hogares hondureños.
El fin del TPS genera preocupación
La ASJ también pone sobre la mesa los posibles efectos relacionados con el fin del Estatus de Protección Temporal (TPS) para Honduras, ante un eventual incremento en el retorno de ciudadanos hondureños al país.
El escenario representa un desafío para Honduras, debido a la necesidad de generar empleos formales, estables y con salarios adecuados que permitan incorporar al mercado laboral a quienes ya viven en el territorio nacional y a quienes puedan regresar.
La organización considera que el país debe avanzar hacia una menor dependencia de las remesas mediante mayor inversión productiva, fortalecimiento de capacidades y generación de nuevas oportunidades económicas.
El desafío no es menor: mientras cientos de miles de familias dependen de los ingresos enviados desde el extranjero, Honduras enfrenta la tarea de crear condiciones que permitan transformar esos recursos en ahorro, inversión, empleo y desarrollo sostenible. Redacción Laura V




