El brote de ébola en el este de la República Democrática del Congo comenzó en febrero y fue declarado recién el 15 de mayo, según informó este lunes la Organización Mundial de la Salud (OMS). La demora dejó a los equipos sanitarios corriendo detrás de una epidemia que avanza con rapidez en una de las zonas más frágiles del país.
La advertencia surgió en Bunia, capital de la provincia de Ituri, donde el director regional de la OMS, Mohamed Yakub Janabi, explicó que los estudios genéticos permitieron fechar el inicio de la circulación del virus. Según informó Associated Press, varios casos iniciales fueron atribuidos de manera errónea a malaria y fiebre tifoidea, un factor que contribuyó al retraso en la respuesta.
Un inicio silencioso y una respuesta tardía
Janabi sostuvo que las investigaciones del profesor Steve Mundeke Ahuka, coordinador de la respuesta a la epidemia en el Instituto Nacional de Salud Pública congoleño, muestran que el virus ya circulaba desde febrero en el este de la República Democrática del Congo. “Vamos detrás del virus, el virus va por delante”, afirmó durante una rueda de prensa, en declaraciones recogidas por la agencia de noticias EFE.
De acuerdo con las últimas cifras oficiales citadas por Associated Press, el actual brote suma 4.200 casos confirmados y más de 1.900 muertes. Por su parte, la información distribuida por EFE señaló que la epidemia ya es la de mayor cantidad de infecciones registrada dentro de la RDC y que además muestra el crecimiento más rápido desde su declaración formal.
El organismo sanitario también señaló, según EFE, que esta es la decimoséptima epidemia de ébola que afecta al país. A la vez, ya superó en contagios al brote registrado entre 2018 y 2020 en el este congoleño, que dejó 3.481 casos y 2.299 muertes.
La cepa Bundibugyo y las dificultades sanitarias
Uno de los rasgos distintivos de esta emergencia es que corresponde a la cepa Bundibugyo, para la cual no existe una vacuna autorizada ni un tratamiento específico aprobado. AP detalló que en los primeros momentos se realizaron pruebas para una variante más común del virus, lo que también afectó la detección temprana del brote.
La OMS precisó, de acuerdo con EFE, que la letalidad de esta cepa oscila entre 30% y 50%. El virus del ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y puede propagarse también a través de superficies o materiales contaminados, como ropa de cama o prendas de vestir.
En este escenario, las autoridades sanitarias enfrentan condiciones adversas en el terreno. En algunas áreas hubo huelgas de trabajadores de salud por falta de pago, amenazas de grupos rebeldes, carencias de equipos de protección y caminos remotos sin pavimentar que dificultan la llegada de la asistencia.
A ese cuadro se suma la desinformación en comunidades golpeadas por años de conflicto. Según la agencia estadounidense, parte de la población sostiene que el ébola no es real, mientras otras personas evitan acudir a centros médicos por miedo al contagio. Janabi alertó, además, que alrededor del 70% de las personas mueren en sus hogares, una señal de que muchos enfermos quedan fuera del sistema de vigilancia, según recogió EFE.
Expansión regional y antecedentes del brote
La epidemia también cruzó la frontera hacia Uganda, aunque ese país fue declarado libre de ébola el 28 de julio, después de registrar 20 contagios confirmados, entre ellos 15 importados desde la RDC, con dos fallecidos, según consignó EFE.
Pese a la gravedad del cuadro, el actual brote todavía se mantiene por debajo de la peor epidemia de ébola registrada. Entre 2014 y 2016, el brote en África occidental causó más de 11.000 muertes entre al menos 28.000 casos, recordó AP. Ese mismo reporte señaló que aquella crisis tardó unos ocho meses en alcanzar los 1.000 fallecidos, mientras la epidemia actual llegó a una cifra mucho más alta en menos tiempo.
La comparación también expone otro problema conocido. Brotes anteriores de ébola fueron declarados con semanas o meses de demora. En la epidemia de África occidental, la declaración oficial ocurrió en marzo de 2014, aunque luego se determinó que el primer caso humano se produjo en diciembre de 2013.
En el este de Congo, el acceso a la atención médica ya estaba condicionado por años de violencia armada en una región ubicada cerca de las fronteras con Sudán del Sur, Uganda y Ruanda. En ese contexto, la OMS advirtió que la velocidad de expansión del virus supera el ritmo de la respuesta sanitaria y que la participación de las comunidades será un factor central para intentar contener la epidemia.






