El phishing, las operaciones no reconocidas y las falsas inversiones desafían la confianza bancaria en Honduras, mientras el organismo supervisor refuerza controles, tecnología y canales de protección ciudadana.
Tegucigalpa, Honduras | QuienOpina.Com – El dinero de los hondureños enfrenta una amenaza que ya no necesita violentar la puerta de una agencia bancaria. Puede entrar silenciosamente mediante un mensaje de WhatsApp, una llamada aparentemente legítima, un enlace falso o una plataforma que promete multiplicar los ahorros en tiempo récord.
La Comisión Nacional de Bancos y Seguros, CNBS, ha comenzado a levantar un escudo regulatorio y tecnológico frente a un fenómeno que crece al mismo ritmo que la banca digital: los fraudes financieros capaces de aprovechar la confianza, la urgencia y el desconocimiento de los usuarios.
El problema dejó de ser marginal. El Reporte de Inclusión Financiera 2025, presentado por el organismo supervisor con cifras correspondientes al cierre de 2024, contabilizó 4,739 reclamos de personas naturales ante las instituciones supervisadas, un incremento de 5.3 % respecto a los 4,501 registrados durante 2023.
El dato revela algo todavía más delicado: 1,435 reclamos estuvieron relacionados con phishing, frente a 1,318 reportados un año antes. Esto equivale a aproximadamente tres de cada diez reclamaciones recibidas por las entidades financieras durante 2024.
La categoría más numerosa correspondió a tarjetas de crédito y débito, con 1,533 casos. Al sumar tarjetas y phishing, ambos rubros concentraron 62.6 % de todos los reclamos, una radiografía que coloca la seguridad digital, las transacciones electrónicas y las operaciones no reconocidas en el centro de la relación entre bancos y clientes.
El fraude encontró una puerta en la transformación digital
La expansión de las aplicaciones bancarias, las transferencias electrónicas, las billeteras digitales y los pagos desde teléfonos inteligentes ha reducido distancias y tiempos. También ha abierto una superficie mucho más amplia para la manipulación criminal.
En 2020, las instituciones supervisadas reportaron únicamente 61 reclamos por phishing. Para 2023, la cifra había escalado hasta 1,318 casos, un aumento extraordinario asociado por la propia CNBS al mayor uso de canales digitales, la limitada cultura de seguridad entre algunos usuarios y determinadas debilidades en las plataformas financieras.
El phishing busca engañar a la persona para que entregue contraseñas, números de tarjeta, códigos de verificación o datos personales. El atacante no siempre necesita vulnerar directamente la tecnología del banco: en numerosos casos, intenta vulnerar primero la confianza del cliente.
El mensaje puede advertir sobre un supuesto bloqueo de cuenta, una compra desconocida, un premio, una actualización de datos o un problema que debe solucionarse inmediatamente.
La urgencia es parte del fraude. El objetivo es impedir que la víctima tenga tiempo para pensar, comprobar la información o llamar directamente a su institución financiera.
La amenaza ya no se limita a páginas clonadas o correos electrónicos. La CNBS mantiene material educativo sobre modalidades como phishing, vishing, smishing y SIM swapping, además de medidas de protección para compras, cajeros automáticos y productos financieros.
Más reclamos, pero menos casos llegaron directamente a la CNBS
Las estadísticas presentan un contraste que merece atención.
Aunque los reclamos por phishing ante las instituciones supervisadas aumentaron de 1,318 a 1,435 entre 2023 y 2024, los casos de esa categoría escalados directamente ante la CNBS bajaron de 317 a 89.
En total, la Comisión recibió 480 reclamos durante 2024, frente a 677 en 2023, una reducción interanual de 29.1 %. Las tarjetas de crédito y débito concentraron 213 casos; los préstamos, 93; y el phishing, 89.
Esta reducción no significa automáticamente que el riesgo digital haya desaparecido. Puede indicar que una mayor proporción de controversias fue resuelta dentro de las propias instituciones, que los usuarios no continuaron el procedimiento o que existieron otros factores administrativos.
El dato que permanece encendido es el volumen inicial: las instituciones financieras siguieron recibiendo más de 1,400 reclamos por phishing en un solo año.
Otro elemento relevante es que 2,309 de los 4,739 reclamos, equivalentes al 48.7 %, obtuvieron resultados favorables para los usuarios. Dentro de ese grupo se registraron 927 casos de phishing, 655 asociados a préstamos y 546 vinculados con tarjetas.
Más allá del resultado individual de cada expediente, estas cifras confirman que reclamar no es un trámite simbólico. Puede activar revisiones, investigaciones y respuestas que impactan directamente en el patrimonio del ciudadano.
La CNBS construye una defensa regulatoria por capas
La respuesta institucional no comenzó con una sola resolución. Honduras ha venido formando una arquitectura normativa compuesta por diferentes controles.
En diciembre de 2022, la CNBS actualizó las Normas para la Gestión de las Tecnologías de la Información, Ciberseguridad y Continuidad del Negocio.
En mayo de 2023 emitió los lineamientos mínimos que deben aplicar las instituciones supervisadas para prevenir y mitigar fraudes y estafas cibernéticas contra el usuario financiero.
Durante julio de 2024 incorporó nuevas disposiciones de seguridad para canales digitales, además de lineamientos destinados a prevenir operaciones no reconocidas relacionadas con tarjetas de crédito, débito y financiamiento.
El marco demuestra que la ciberseguridad ya forma parte de la supervisión financiera. No se trata solamente de instalar programas informáticos, sino de exigir gobierno tecnológico, continuidad operativa, autenticación segura, prevención, monitoreo, respuesta ante incidentes y protección del consumidor.
La regulación, sin embargo, solo tendrá valor real si logra convertirse en controles que funcionen antes, durante y después de un ataque.
Un banco puede tener una aplicación moderna, pero también necesita sistemas capaces de identificar comportamientos inusuales. Debe actuar cuando una transferencia rompe el patrón histórico de un cliente, cuando una cuenta cambia repentinamente de dispositivo o cuando se producen múltiples intentos de acceso.
La protección también exige canales de bloqueo inmediatos, personal capacitado y procedimientos que no abandonen al usuario dentro de una cadena interminable de llamadas.
La CNBS también pone a prueba su propia infraestructura
El organismo supervisor ha trasladado la preocupación por la ciberseguridad a sus procesos internos.
Durante 2026 mantiene publicados procedimientos para adquirir un servicio de penetración de ciberseguridad, renovar soluciones de monitoreo y observabilidad, fortalecer respaldos en la nube, adquirir soluciones de ciberseguridad e incorporar equipos de firewall para un sitio alterno.
La recepción y apertura de ofertas para el servicio de penetración fue programada para el 28 de julio de 2026, mientras el proceso relacionado con monitoreo y observabilidad contempla apertura para el 5 de agosto.
Estas contrataciones están dirigidas a fortalecer la infraestructura de la propia CNBS. No sustituyen las inversiones que deben efectuar bancos, financieras, aseguradoras, procesadoras de tarjetas y demás entidades supervisadas.
Sí envían una señal: quien supervisa la resiliencia tecnológica del sistema también debe someter sus defensas a evaluación, pruebas, monitoreo y actualización permanente.
Las falsas inversiones amplían el mapa de peligro
El fraude financiero digital ya no se concentra únicamente en el robo de credenciales bancarias.
En abril de 2026, la CNBS alertó sobre esquemas que operaban presencialmente y mediante WhatsApp, Facebook, YouTube e Instagram, ofreciendo inversiones, ahorros digitales o donaciones con supuestas ganancias rápidas, excesivas o garantizadas.
La advertencia indicó que algunas de estas propuestas eran promovidas por personas o empresas sin autorización para captar recursos del público. La Comisión recomendó no entregar efectivo ni efectuar transferencias sin comprobar previamente que la entidad se encuentre legalmente autorizada y supervisada.
Este tipo de estafa explota necesidades económicas profundas. No vende únicamente una inversión: vende esperanza, urgencia y la ilusión de una salida inmediata.
Cuando la oferta promete elevados rendimientos sin explicar los riesgos, opera exclusivamente mediante redes sociales, utiliza enlaces difíciles de verificar o evita proporcionar una identidad y dirección claras, el usuario debe detenerse antes de transferir un solo lempira.
Qué debe hacer un usuario cuando desconoce una operación
La primera acción debe ser comunicarse inmediatamente con la institución financiera mediante sus canales oficiales. El cliente debe solicitar el bloqueo correspondiente, conservar mensajes, capturas, correos y comprobantes, además de presentar formalmente una hoja de reclamación.
La entidad supervisada dispone normalmente de 10 días hábiles para analizar el reclamo y responder por escrito. Si no contesta dentro del plazo o la resolución no satisface al usuario, el expediente puede trasladarse a la Gerencia de Protección al Usuario Financiero de la CNBS.
La Comisión dispone de canales presenciales, correo electrónico y herramientas digitales para la recepción de documentos. Su plazo informado para responder puede alcanzar hasta 60 días calendario, dependiendo del análisis correspondiente.
Además, la CNBS aprobó la implementación de un nuevo Sistema de Gestión de Reclamos, SIGER, a partir del 1 de agosto de 2026, una plataforma que deberá demostrar si la digitalización institucional puede acelerar, ordenar y hacer más transparente la defensa del usuario financiero.
El verdadero escudo será la confianza
Honduras necesita más servicios financieros digitales, pero no puede impulsar la inclusión bancaria a costa de dejar al ciudadano expuesto.
El reto de la CNBS será comprobar que sus resoluciones se cumplen. El de las instituciones financieras será demostrar que la seguridad no es únicamente una campaña publicitaria. El del usuario será aprender que ninguna llamada, enlace o promesa merece acceso inmediato a su información o dinero.
Las estadísticas ya dejaron una advertencia: el phishing no está desapareciendo. Está evolucionando.
La batalla por la confianza financiera se decidirá en la velocidad con que se detecten los ataques, la responsabilidad con que respondan las instituciones y la capacidad del Estado para impedir que una operación digital termine vaciando el esfuerzo de toda una familia. —Redacción Bruce Villatoro CEO QuienOpina.Com






