Tegucigalpa, Honduras | QuienOpina.Com – El Banco Central de Honduras elevó el nivel de vigilancia sobre la economía nacional ante una inflación que alcanzó 5.83% en junio de 2026, presionada por el encarecimiento de productos importados, el aumento de los combustibles y los efectos acumulados de una expansión monetaria que continúa golpeando el poder adquisitivo de los hogares hondureños.
La Revisión del Programa Monetario 2026-2027 presenta una economía que mantiene señales de resistencia, pero que enfrenta un escenario internacional más costoso, volátil e incierto. El crecimiento mundial fue revisado a la baja, mientras las presiones sobre los precios de la energía, los alimentos y las tasas de interés amenazan con trasladarse directamente al bolsillo de la población.
El documento del BCH Honduras coloca la inflación en el centro de la estrategia monetaria. Según el análisis institucional, la emisión de dinero ha explicado alrededor del 40% de la inflación histórica, un fenómeno que se agravó durante los últimos cuatro años mediante la expansión monetaria utilizada para financiar gasto gubernamental sin producir un crecimiento económico proporcional.
Esta acumulación de liquidez, combinada con decisiones monetarias tardías entre 2022 y 2024, habría aumentado la velocidad con la que los choques externos llegan a los precios nacionales.
En términos sencillos, cuando circula más dinero del que la economía puede absorber mediante producción, empleo e inversión, los precios tienden a subir. El resultado se refleja en alimentos más caros, cuotas más difíciles de pagar, menor capacidad de ahorro y una presión constante sobre los ingresos familiares.
El BCH absorbe dinero para contener los precios
Ante el aumento del ritmo inflacionario, el Banco Central intensificó las Operaciones de Mercado Abierto, una herramienta utilizada para retirar exceso de dinero del sistema financiero hondureño.
Estas acciones permitieron reducir el crecimiento de la emisión monetaria desde 16.5% en diciembre de 2025 hasta 11% en julio de 2026, con un costo acumulado de política monetaria cercano a L2,007.1 millones hasta el 15 de julio.
El BCH también anunció medidas adicionales que comenzarán a aplicarse en agosto, entre ellas un aumento de los montos ofertados en las subastas de valores institucionales y ajustes en la tasa de reporto inverso.
El desafío será contener la inflación sin frenar el crédito, la inversión ni la recuperación de los sectores productivos.
Crédito comienza a recuperar terreno
La postura monetaria se mantiene acomodaticia, es decir, sin aplicar todavía un endurecimiento extremo que encarezca de manera generalizada los préstamos.
Durante los primeros meses de 2026, las tasas de interés del mercado registraron disminuciones en distintos sectores económicos. La mayor liquidez disponible permitió una recuperación parcial del crédito, con aceleración en los préstamos destinados al sector agropecuario, servicios e industria.
Este comportamiento representa una señal favorable para productores, mipymes y empresas que necesitan financiamiento para operar, contratar personal, comprar equipo o ampliar su capacidad productiva.
Sin embargo, el equilibrio continúa siendo delicado. Una economía con crédito accesible puede crecer, pero una liquidez excesiva también puede profundizar la inflación.
Honduras crece por encima del promedio regional
Pese a las presiones inflacionarias, la economía hondureña mostró resiliencia durante el primer trimestre de 2026.
El Producto Interno Bruto aumentó 1.2% respecto al último trimestre de 2025, superando el promedio de 0.8% registrado en Centroamérica.
El resultado estuvo respaldado por un mayor consumo privado, inversión pública, exportaciones y el desempeño de actividades generadoras de empleo, entre ellas el sector agropecuario y las industrias alimenticias.
El crecimiento es positivo, pero todavía debe convertirse en empleos sostenibles, salarios con mayor capacidad de compra y oportunidades reales para los hogares.
Reservas alcanzan cobertura de 6.7 meses
Uno de los principales puntos de respaldo para la estabilidad financiera es la acumulación de Reservas Internacionales Netas.
Al 16 de julio de 2026, Honduras acumuló USD1,261.6 millones adicionales respecto al 27 de enero, alcanzando una cobertura equivalente a 6.7 meses de importaciones.
Las remesas familiares tuvieron un peso decisivo en este resultado, permitiendo que la cuenta corriente de la balanza de pagos registrara un superávit durante el primer trimestre, pese al déficit comercial del país.
Estas reservas representan un escudo ante choques internacionales, facilitan el pago de importaciones y respaldan la disponibilidad de divisas necesarias para combustibles, medicamentos, alimentos, materias primas y maquinaria.
Menor deslizamiento del lempira
El BCH también informó avances en el acceso a dólares para empresas y ciudadanos.
Al 15 de julio, el tipo de cambio acumulaba una variación de 1.46%, inferior al 3.19% observado en el mismo período del año anterior. Asimismo, los rechazos dentro de la subasta de divisas fueron reducidos a cero.
Para los hogares, una depreciación más lenta puede disminuir la velocidad con que aumentan los productos importados. Para las empresas, una oferta más fluida de dólares facilita la compra de inventarios, equipos e insumos internacionales.
El Banco Central también revisa la normativa de repatriación de divisas para modernizar y flexibilizar plazos que no habían sido modificados desde 1994, especialmente en beneficio del sector exportador.
La inflación deberá regresar al rango de tolerancia
Las proyecciones oficiales anticipan que la inflación podría volver al rango de tolerancia de 4% más o menos un punto porcentual al cierre de 2026, siempre que los efectos del choque de oferta internacional comiencen a disiparse.
Ese escenario dependerá de la evolución del petróleo, los alimentos, las tensiones geopolíticas, las tasas internacionales y la capacidad interna para controlar la cantidad de dinero en circulación.
La Revisión del Programa Monetario deja una señal clara: Honduras conserva reservas, crecimiento y capacidad de respuesta, pero la estabilidad no está garantizada. El verdadero examen será proteger el valor del lempira, contener los precios y evitar que el costo del ajuste recaiga nuevamente sobre las familias con menores ingresos.
La estabilidad monetaria no se mide únicamente en informes oficiales, sino en la capacidad de cada hogar para comprar alimentos, pagar sus deudas, conservar sus ahorros y planificar su futuro. —Redacción Laura V.






