Tegucigalpa, Honduras.- El cardenal Óscar Andrés Rodríguez hizo este domingo un emotivo llamado a la solidaridad con el pueblo venezolano, invitando a los hondureños a extender su apoyo a las familias afectadas por los recientes terremotos que han dejado graves daños materiales, pérdidas humanas y miles de personas en situación de vulnerabilidad.
Durante la homilía dominical, el líder de la Iglesia Católica en Honduras centró su mensaje en el valor del amor al prójimo, la esperanza cristiana y el compromiso de compartir con quienes atraviesan momentos de dolor. Explicó que el Evangelio invita a vivir con alegría el don de la vida, agradecer a Dios por sus bendiciones y mantener la paz como guía en medio de las dificultades.
«Hoy nuestra arquidiócesis nos llama a amar a los que están sufriendo más que nosotros, a ese pueblo de Venezuela», expresó el cardenal, al destacar que la solidaridad es una manifestación concreta de la fe cristiana.
Como parte de esa iniciativa, anunció que la Iglesia Católica hondureña realizó una segunda colecta especial destinada a recaudar fondos para apoyar a las comunidades venezolanas afectadas por los movimientos telúricos. Señaló que cada aporte, sin importar su tamaño, representa una oportunidad para brindar esperanza a quienes perdieron sus hogares y pertenencias.
Uno de los mensajes que marcó la homilía fue la reflexión: «No hay nadie tan pobre que no pueda dar, ni alguien tan rico que no pueda recibir», frase con la que invitó a los fieles a comprender que la verdadera riqueza se encuentra en la capacidad de compartir con los demás.
El cardenal recordó que la enseñanza de Jesucristo se fundamenta en el amor, la entrega y el servicio al prójimo, valores que deben reflejarse en acciones concretas y no únicamente en palabras.
Asimismo, enfatizó que la solidaridad no solo implica realizar donaciones materiales, sino también ofrecer apoyo espiritual, cercanía y gestos de fraternidad hacia quienes enfrentan momentos de sufrimiento.
Finalmente, Rodríguez instó a los creyentes a mantener viva la cultura de la generosidad, recordando que la fe cobra verdadero sentido cuando se traduce en obras de misericordia capaces de aliviar el dolor de quienes más lo necesitan.
El llamado del cardenal se suma a los esfuerzos humanitarios impulsados por distintas organizaciones religiosas y sociales que buscan canalizar ayuda para las familias venezolanas afectadas por la emergencia, reforzando el mensaje de que la unión y la solidaridad pueden convertirse en una fuente de esperanza para quienes atraviesan una de las etapas más difíciles de sus vidas. Redacción Ruth Corrales






