Se estima que este año han surgido 22 grupos de «patriotas armados» en Estados Unidos que patrullan la frontera desde Texas hasta California para impedir el paso de inmigrantes indocumentados.
A menudo instalan sus campamentos en terrenos privados invitados por el dueño de la propiedad y sus miembros generalmente asumen los gastos, aunque algunos fondos provienen de donantes de ideas afines.
Entre ellos están los «Patriots», una milicia de ciudadanos fuertemente armados que se presenta como defensora del modo de vida americano y emplea un fuerte despliegue de fuerza para intimidar a quien intente cruzar ilegalmente desde México hacia Texas.
Ellos aseguran que sus esfuerzos son esenciales porque el gobierno de EEUU ha fracasado en hacer la frontera más segura. Para sus críticos, no son más que vigilantes en busca de pelea; para los inmigrantes son otro obstáculo en el camino; y para la Patrulla Fronteriza pueden ser lo mismo un estorbo que una ayuda en sus operaciones de detección de migrantes indocumentados tratando de entrar en el país.




