Estado Islámico ha vuelto a decapitar a un periodista occidental. Después de James Foley, ahora ha sido Steven Sotloff, de 31 años. Sotloff fue secuestrado en el norte de Siria hace un año. Escribía sobre todo para la revista Time, había vivido en Yemen y hablaba árabe.
El vídeo de la decapitación es igual que el de James Foley. Empieza con imágenes del presidente Obama al anunciar los ataques contra Estado Islámico. Corta y sale Sotloff arrodillado con un mono naranja. Detrás un yihadista vestido de negro, solo se le ven los ojos.
Sotloff se presenta, dice que ya sabremos quién es. Luego hace un discurso de propaganda crítico con la política exterior de Estados Unidos. Su asesino, el mismo aparentemente que mató a Foley, con su acento británico, habla luego: “He vuelto, Obama”, dice. “He vuelto por tu arrogante política exterior.”
Cuando termina, empieza a serrarle el cuello con un cuchillo. La imagen se funde en seguida a negro. El plano siguiente es la cabeza de Sotloff sobre su cuerpo. Al final, el yihadista lanza un nuevo desafío: esta vez amenaza con decapitar a David Haines, un ex soldado británico encargado de la seguridad de ONG en zonas de conflicto.
La similitud de los videos hizo pensar que estuvieran grabados el mismo día, en el mismo lugar. Pero Sotloff tiene algo más de pelo y barba en el segundo video -en el primero aparecía al final.
Estados Unidos no va a cambiar su política exterior por estas decapitaciones. Tras el video de Foley, las declaraciones de la administración Obama subieron de tono. Pero no ocurrió nada más, de momento. Estados Unidos sigue lanzando ataques aéreos selectivos contra Estado Islámico en Irak.
Después esto dos videos, más voces piden responsabilidades y respuestas: “Hay que hacer algo”, se dice. Si fuera tan sencillo. Estado Islámico está bien asentado en Siria, donde de momento apenas recibe ataques. Este es el mapa de Siria hoy, dividido entre el régimen y la banda. Los rebeldes moderados están por desaparecer.
Mientras, en Irak, Estado Islámico junto a ex miembros del régimen de Sadam Husein -suníes rebelados contra el nuevo gobierno dominado por la mayoría chií y apoyado por Irán- comparte conocimientos militares y alianzas locales.
Los ataques desde el aire son efectivos en zonas abiertas. Pero sacar a Estado Islámico de barrios urbanos será difícil. Estados Unidos ha lanzado de momento 124 bombardeos. En el último, destruyeron16 vehículos armados junto a la presa de Mosul.
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En esta guerra, por ahora, Obama no quiere implicarse con soldados. Es un asunto inmensamente complicado y cada cual tiene su opinión. El célebre periodista del New Yorker Jon Lee Anderson cree que hay que montar una guerra total, como fue la Segunda Guerra Mundial. Ya no es un problema de otros, dice en el segundo tuit. (La “Generación Más Grande” es la que combatió en la Segunda Guerra Mundial):
Las preguntas de qué pasaría luego -¿Asad seguiría en Siria? ¿Cómo se lograría que el gobierno de Irak ya no fuera sectario?- o cuántos soldados implicaría la lucha contra Estado Islámico, hoy no tocan. Pero el presidente de Estados Unidos debe plantearse todas las opciones.
Aquí dos académicos cuentan todas las carambolas necesarias para que un Estado -en este caso dos, Siria e Irak- derrote a una insurgencia. Es un problema sin solución a corto plazo. Las decapitaciones de occidentales seguirán. Por la lógica de la actualidad y la repetición, el interés del público descenderá.
En Siria se enfadan ahora con razón porque ese desinterés viene de lejos. Hace por ejemplo dos semanas Estado Islámico ejecutó a un periodista sirio y nadie se enteró:
En Siria llevan 200.000 muertos y tres años de sufrimiento: “He recibido varios tuits que me critican por aprovechar una tragedia para ganar puntos [para mi causa], pero lo siento por aquellos que no sean capaces de pensar más allá de Twitter, de darse cuenta que estas muertes han sido nuestra realidad durante los últimos 3 años”, dice la activista siria Razan Saffour.
Estado Islámico tiene un nivel de crueldad parecido al régimen sirio. Human Rights Watch dice haber encontrado nuevas pruebas de que en junio mataron a más de 500 personas en Tikrit.
O esta conversación de una mujer secuestrada por Estado Islámico de la minoría yazidí con su madre:
La madre de una mujer aún cautiva contó una llamada que recibió de su hija. Fue forzada a escuchar cómo su hija detallaba haber sido violada por docenas de hombres en unas cuantas horas.
Estado Islámico mató a más de 600 presos chiíes de una cárcel de Mosul, segunda ciudad iraquí hoy en sus manos. Hoy usa la prisión para encerrar a mujeres que usan como esclavas sexuales.
La fama y el terror de Estado Islámico crecen rápido. Está a punto de superar a Al Qaeda como la amenaza más peligrosa en percepción de los norteamericanos:
La estrategia imposible ya llegará. De momento, hoy es mejor pensar en este duelo colectivo momentáneo. He encontrado un gran tributo a la labor de los dos periodistas -y de otros que pueden morir, y que viajaron para ayudar y dar testimonio- y a los miles de árabes muertos en Siria e Irak en esta serie de tuits del también reportero Matthieu Aikins.
Aikins habla del excesivo espacio que reciben unas víctimas sobre otras, a partir de una teoría del duelo propuesta por la profesora Judith Butler en su libro Precarious Life. Copio y traduzco los más significativos. El resto está aquí.
1. En esta ocasión triste, algunas ideas sobre el duelo en el contexto de la actualidad, en oposición con el personal, inspirado en Precarious Life de Butler.
7. Su argumento [de Butler] (posterior al 9/11) es que el duelo puede servir como un modo de exclusión, porque eleva nuestro sentido de precariedad y limita la empatía.
8. Todos deberíamos llorar a Sotloff, y a otros occidentales, pero de un modo en que nos solidarice con todas las víctimas de la guerra, a no ser que olvidemos…
9. Por qué periodistas como Sotloff, y otros -incluido yo- arriesgaron sus vidas para ir a Siria. Queríamos hacer su sufrimiento real para nosotros.
10. Siempre me animaba que el sentido de mi posible sufrimiento, incluso el de mi familia, no era más que una gota en un océano.
11. del sufrimiento que sigue a diario en estos lugares. Si nuestras muertes oscurecen eso, entonces hemos acabado fracasando.
12. Que las muertes de Steven [Sotloff] y James [Foley] amplíen su imaginación moral, los acerquen en solidaridad a la gente de Oriente Medio.
13. y no los cieguen por la repulsión al barbarismo de unos pocos.
Aikins es la versión positiva del periodismo de guerra. Tras la muerte de Foley, el periodista Tom A. Peter explicó en cambio por qué no merecía la pena seguir jugándose la vida en guerras:
¿Por qué arriesgarse para lograr los hechos para gente que cada vez más solo parece buscar la información que quieren y califican las noticias y los hechos que no se ajustan a sus opiniones como tendenciosos o falsos? Aikins sigue, Peters lo dejó.
Siempre que un periodista es noticia es mala noticia. El periodismo no es para hacerse famoso, por ningún motivo. El ejemplo de estos pocos debería servir para animar a cada ciudadano a cumplir uno de sus retos más difíciles e importantes: entender qué pasa, la realidad. Es la mejor respuesta a la violencia gratuita.




